Las entidades firmantes denunciamos que en pleno proceso de regularización extraordinaria la violencia institucional en el Centro de Internamiento de Barcelona no cesa.
En distintas oportunidades pusimos en conocimiento a la dirección del CIE de Barcelona, a los juzgados de control y Defensor del Pueblo las siguientes situaciones:
1. Tratos degradantes y vejatorios por parte de agentes del Cuerpo Nacional de Policía destinados en el CIE de Zona Franca. Las personas reciben insultos y expresiones humillantes de forma habitual, así como una relación constante basada exclusivamente en órdenes y gritos, generando un clima de intimidación, humillación y desamparo.
Además, numerosos agentes policiales no llevan la identificación obligatoria, lo que dificulta la posibilidad de formular denuncias o quejas concretas frente a posibles actuaciones abusivas.
Estos hechos generaron quejas colectivas por parte de las personas encerradas. A lo cual se responde con la deportación, sin la debida notificación, de una de las personas afectas.
2. Vulneración derechos fundamentales, como el derecho a la defensa, y falta de notificación previa ante un vuelo de deportación. Ante la ejecución de un acto forzoso punitivo como la deportación, que afecta de manera flagrante los derechos fundamentales de la persona, la Administración debe asegurar un sistema de garantías formales y materiales, que en numerosos casos es inexistente.
Desde el punto de vista del derecho a la defensa, el hecho de que se avise de que la deportación va a realizarse en las siguientes 24 o 48 horas, abre la posibilidad de que los Juzgados de lo contencioso-administrativo tramiten medidas cautelarísimas.
Este preaviso ha sido recogido tanto por Jurisprudencia nacional como por legislación internacional: se ordena que se informe a las personas internas que su deportación va a llevarse a cabo en el plazo de las siguientes 24 o 48 horas, y el CIE de Barcelona no lo hace.
3. Encierros prolongados en las habitaciones durante más de catorce o quince horas diarias. Lo cual les genera ansiedad, aislamiento y un importante deterioro psicológico.
4. Aislamiento como forma de castigo ante quejas o necesidades médicas urgentes, tales como cuadros de ataques de ansiedad o autolesiones. En vez de proporcionar la atención médica adecuada, se les castiga aún más con el aislamiento.
5. Falta de atención médica adecuada, generando situaciones de autolesiones por parte de las personas para recibir el tratamiento médico correspondiente.
La última situación, denunciada penalmente, ocurrió el 24 de mayo de 2026 tras un grave episodio protagonizado por un funcionario del turno de noche. Las mujeres afectadas señalan que la gravedad de la situación provocó que una de las internas se autolesionara y tuviera que intervenir una ambulancia alrededor de las 3:00 horas de la madrugada.
6. Condiciones indignas durante las comidas; solo disponen aproximadamente de quince minutos para comer y, durante ese tiempo, algunos agentes golpean el suelo y el mobiliario con los bastones para apremiarles a terminar rápidamente. Las personas allí encerradas relatan que las cantidades de comida resultan insuficientes y que no se les permite solicitar más alimentos.
7. Condiciones deficientes de limpieza e higiene en los baños y habitaciones, las cuales son incompatibles con unas condiciones mínimas de habitabilidad.
Desde hace semanas las entidades que acompañamos a las personas presas en el CIE de Barcelona venimos denunciando las graves vulneraciones de derechos por los canales institucionales habilitados. La única respuesta que recibimos es el silencio, el archivo de las denuncias y falta de investigación sobre los graves hechos denunciados. Esto demuestra la complicidad de las instancias estatales con la violencia cotidiana que reciben las personas migrantes en estos lugares y la manera en que el racismo de estado opera.
Estos hechos son parte de las violencias que enfrentan las personas migrantes cotidianamente en los CIE y por eso se tienen que abolir. No se trata de casos aislados, sino que responden a la propia estructura racista, capitalista y patriarcal que ejerce violencia sobre los cuerpos migrantes. Todo ello amparado por las administraciones que deberían ser garantes de los derechos fundamentales.
Ante la gravedad de los hechos expuestos EXIGIMOS una respuesta institucional inmediata, la investigación de los hechos y delimitación de las responsabilidades correspondientes.
Firmamos: Grupo de Apoyo a Mujeres Presas en el CIE de Barcelona, t.i.c.t.a.c., Irídia, Tanquem els CIE, Migrastudium, SOS Racisme.


